Historias de Superación

Manos que no dais, que esperais

Esta es una historia de una señora que tenía 5 hijos pequeños y su marido tenia hasta 3 empleos por semana para poder alimentar a sus hijos y así poder por lo menos vivir de una forma modesta.

 Sin embargo muchas veces el marido llegaba a casa y hacia las cuentas, que al parecer nunca salían bien. Parecía como si la señora gastase más dinero de la cuenta en comida o como si sus hijos comiesen mucho, algo así como leones.

 Ella nunca le decía a su marido la verdad en cierta medida.

 La verdad de todo esto es que a la señora le gustaba mucho pasar asomada a la ventana de su casa y lo que solía ver era niños huérfanos por los alrededores que no tenían ni siquiera una moneda para el pan. Lo que ella hacia todos los días a la hora del almuerzo era asomarse a la ventana y llamar a esos niños huérfanos que pasaban en la calle para invitarlos a su casa a comer como si fueses sus propios hijos. Estuvo haciendo esto durante meses.

 Luego cuando su marido se dio cuenta de la verdad. El no la riño demasiado pero dijo que se iba asegurar de que no volviese a llamar a los niños para el almuerzo, por que el no podía estar trabajando todo el día para que esos niños comieran.

 De todas formas mientras el marido trabajaba ella continuo con picardía dando de comer a sus huérfanos como si fueran sus hijos.

 Estos niños se hicieron mayores y los tiempos cambiaron mucho.

 Los hijos de la señora crecieron y tubu  muchos nietos. Lo gracioso es que el día de hoy alguno de esos niños huérfanos ya adultos todavía siguen enviando bolsas llenas de comida a los nietos de la señora como agradecimiento de todo lo que hizo por ellos. Lo más impresionante es que le devolvieron el favor en mayor medida. Y puedo asegurarle que tiene más de 12 nietos que se alimentan de esas bolsas. Muchos más que los niños a los que ella alimentaba cada día.

 Espero que le halla gustado mucho esta historia por que la señora era mi abuela que en paz descanse, una de sus hijas es mi madre y pudo decirle que todavía recibimos por navidad cestas llenas de comida de uno de aquello huérfanos.

 Mi Abuela decía: ¡Manos que no dais, que esperáis!

 Fernando Muñiz
http://fernandomuniz.com/ 

Equipo Ganancias GVO
http://equipoelitegvo.com/

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4 Respuestas to “Manos que no dais, que esperais”

  1. Jorge Botero dice:

    Fernando, realmente me conmovió la historia de tu abuela…Además de ser una historia de vida, es una inspiración.

    Que bueno que tantos pudieramos ver la vida, con la vivía esa señora matrona.

    A veces queremos que los resultados de nuestros actos se vean reflejados de inmediato… paciencia y perseverancia. El tiempo es nuestro mejor “socio”.

    Gracias por tu historia

    Jorge Botero

  2. rita dice:

    Gracias hermosa historia……..

  3. Muy bonita la huistoria de tu abuela, Fernándo, en verdad, me llegó al corazón, por que esa actitud es la que debemos dar a los demás, dar en la medida de nuestras posibilidades sin esperar NADA a cambio, simplemente con la fe y la esperanza de que algún día seremos recompensados en gratitud, no en moneda económica.

  4. FERALCARR dice:

    Excelente historia. Siempre he dicho que no esperes nunca que te devuelvan el favor, sino que a alguien que tu aprecias se lo devolverán. La vida es justa. saludos

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